ENTREVISTA A: INGRID NÚÑEZ

El PROYECTO PARAÍSO

Es un “Proyecto Planetario” para mil o más años, para que lo continúe quien lo tenga que continuar, porque está orientado para enseñar a las personas hábitos de vida, para  tener en sus manos las herramientas para lograr la inmortalidad y la erradicación definitiva de las enfermedades del planeta tierra. Esto es algo de una envergadura muy grande, pero a la vez muy sencillo.  

Alida Ottengo e Ingrid Núñez

 

 
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ENTREVISTA A: INGRID NÚÑEZ

El PROYECTO PARAÍSO 

 

Alida: Hola Ingrid.  Aprovechando tu regreso de Mérida, comenzamos esta segunda entrevista. Habíamos  planeado tocar el tema de  Marla  y el Proyecto Kardem que ella recibió en México, al igual que la maravillosa idea que tienes de crear un PROYECTO PARAÍSO  en el Estado  MÉRIDA, VENEZUELA, en donde prevalezcan las sanas costumbres de orden, unión y amor entre los hombres.

Ingrid: Hola Alida, me siento muy contenta de estar de nuevo en Caracas para continuar con  el tema que habíamos planeado para esta nueva entrevista de esta semana.

Comenzando con Marla, te diré que ella es una mujer mexicana que hace unos treinta años fue contactada por un Ser de otro plano dimensional: El Maestro Kardem.  Él es,  un Ángel que tiene aproximadamente siete mil años en camino recorrido. Parte de su misión para el planeta tierra, es ayudarnos a dar el paso del hombre al supra – hombre, porque las huestes celestiales nos están asistiendo en este momento, al igual que a todos los planetas que están pasando por este mismo proceso.

Su trabajo tiene que ver con la salud, con un plan que hay a esos niveles para la erradicación de las enfermedades que hay en el planeta tierra.  Parte de lo que nos tiene anclados es la enfermedad.  Al conocer su origen, vamos a esas raíces emocionales y entonces comienza ese hombre integral a sanarse.

Hace treinta años, Marla era una secretaria, madre de diez hijos. Entonces comenzó a  recibir la información de este Maestro, que le mostró un programa de vida para la humanidad y le pidió a ella que si estaba en posibilidades de transmitirlo,  reuniendo un grupo multidisciplinario donde hubieran médicos, físicos, químicos, nutricionistas, todo lo que tocara el área médica de la salud del hombre.

 Ella se comprometió a reunir a todo ese equipo de personas preparadas para este fin. Entonces el Maestro Kardem les mostró todo ese conocimiento y les pidió que lo pusieran en práctica  con ellos mismos, porque era mejor primero buscar la salud personal, para poder hablar después de una experiencia de vida. Lo hicieron durante algún tiempo, comenzando a dar  excelentes  resultados. Y fue  así como empezó todo lo que tiene que ver con este camino.

Marla durante todo este tiempo ha sido contactada por este Maestro así como por otros, también del grupo de Kardem, para transmitir la información que tiene que ver con la salud.  En un momento preciso, hace ocho o diez años atrás, comenzaron a transmitir el respaldo filosófico que tenía toda esa información científica; porque es bien evidente que las dos tendencias vienen unidas y quien más se empeñó en hacer esa sincronía entre la Ciencia y la Espiritualidad, fue Einstein. De él, lo que más se conoce es su Teoría de la Relatividad; por eso fue un hombre que llegó a conclusiones muy profundas; él decía: “Mientras más investigo, más me acerco a Dios, porque la matemática, la geometría, me llevan a Él.”

Luego trajeron una investigación pragmática y precisa, acompañada con todo un soporte filosófico. Fue hace mucho tiempo aquí en Venezuela, cuando empezaron todos esos cursos en “Cosmos Acuario”.  Después, se dio un pequeño silencio en el área filosófica y se abocaron más a la parte científica.

Fue hace aproximadamente unos seis años, que dieron toda la información que se llamó “Aury-Zen”.  Luego vino “El Rostro del Ángel” y por último esta nueva información que se llamó “El Cosmos y Tú”; pero en medio de todo esto, se fueron ampliando conocimientos de algo que se llamó “ICC” (Iniciación a las Ciencias Cósmicas) y ahora se denomina “Proyecto Kardem”, que es todo un trabajo que tiene que ver con la Astrofísica y con la Mecánica Cuántica y con estos tres que ya te mencioné.

¿En qué consiste el Aury-Zen? Es un programa de vida.  El Rostro del Ángel y El Cosmos y Tú son otros métodos que vienen siendo lo mismo, pero adaptados a la nueva frecuencia vibratoria del planeta y del ser humano.  Porque es innegable que si utilizamos la lógica Aristotélica, uno no  siempre hace lo mismo que cuando tenía cinco años de edad.  Entonces en nuestra evolución espiritual, nosotros no podemos hacer lo mismo que hacíamos hace diez, quince, o veinte años. Todo va progresando, todo va cambiando, la evolución es ascendente y en espiral.

Aunque para algunas personas sea incongruente el que en una vida pasada hayamos podido ser San Francisco de Asís y ahora seamos un preso del Retén de la Planta. Si quedó como materia no vista o pendiente la persecución, la pérdida de la libertad, el señalamiento por parte de los demás, la persona reencarna, los vive y se va.

 Puede que vuelvas a ser otro santo, príncipe o que sé yo. Lo que pasa es que nosotros dentro de la personalidad humana, metimos dentro de la casilla de lo malo unas cosas y otras dentro de la casilla de lo bueno. Entonces en estos momentos, es malo ser un preso del Retén de la Planta y es bueno ser una monjita rezando en un convento.  Pero resulta que no podemos clasificarlo así. Son simplemente las experiencias escogidas en nuestro plan de vida, porque eso era lo que necesitábamos aprender para evolucionar.

Cuando toda esta información llega, viene en un plan de vida. Tenemos una mente, unas emociones, un cuerpo de energía y un cuerpo físico. Un espíritu o cuerpo átmico de tu Ser, y este a su vez, tiene cuerpo, mente y alma; entonces somos algo tan complejo y a la vez tan sencillo, puesto que todo está dentro de nuestras cabezas, ya que si lo vemos como una unidad, es bien simple.

Aury-Zen viene a darnos un programa de vida que es el último que tenemos que vivir como humanos, porque había un plan para nosotros de veinticinco mil años y ya se terminó el 21 de marzo de 1999. Luego vino El Rostro del Ángel, que es mucho más sencillo y por último El Cosmos y Tú, aún mucho más simple, en estos momentos lo único que está planteado como método de vida son tres meditaciones y un tipo de alimentación.

Como dice el Maestro, “¿Les parece muy difícil hacer tres meditaciones que no duran más de diez minutos cada una, que no se hacen más de una vez a la semana y un tipo de alimentación?” Cada vez todo va a ser más simplificado, porque de lo poco que los Ángeles han traído para acá, como muestra de como ven ellos la vida, es lo más sencillo que nos podamos imaginar.

 Lo que pasa es que esa sencillez va acompañada de un conocimiento amplísimo de todo lo creado.  poseen un manejo de toda la energía y de la materia, que pueden plasmar y hacer además una cantidad de cosas que no conocemos, pero tenemos el potencial para poder hacerlas.

Ese es el camino de Marla.  El haber sido la receptora de tres programas de vida y de toda una información médica importantísima, como es la Medicina Cuántica, y haberla dado a conocer a la humanidad. Yo siento que lo más necesario de todo lo que trajo Kardem ha sido la información médica, porque es algo revolucionario, mediante el cual ponen la sanación en nuestras manos.  La salud es nuestra responsabilidad,  porque nosotros somos los que nos enfermamos; entonces no es el médico el que te sana.  Él es quien te va a dar las pautas para que le pongas orden a tu vida.

Todo tiene  que ver con la alimentación, con nuestra manera de pensar y de actuar; también incluye ciertas medicinas y un programa de vida,  un trabajo interno, meditaciones, terapias con unidades de cristal, respiraciones y ejercicios.

 Pero al final, como yo he trabajado con pacientes durante ocho años, como asistente de los médicos cuánticos, siempre les digo a las personas que el 98% de su sanación está de la puerta del consultorio para afuera, porque en el centro se va hacer todo lo necesario por ellas, pero ese trabajo tiene que ser respaldado en la casa por toda una filosofía de cambio y cumplimiento con el régimen establecido.

Alida: Estoy realmente de acuerdo contigo, puesto que todo lo que nos sucede es ocasionado por nosotros mismos. Y en el caso de las enfermedades, es importante hacer que el paciente tome conciencia, que así como se enfermó, dentro de él están las posibilidades de cambio hacia su sanación. Como tú misma lo dices: con un tratamiento de salud integral dirigido por un médico, dentro del cual una de las terapias más importantes es la de perdonar y perdonarse a sí mismo.

Ingrid: Poniendo  como ejemplo mi caso, me enfermé porque tuve un problema muy serio con mi padre, como ya te comenté. ¿Que venía de vidas pasadas? Por supuesto y no sé qué tantas otras cosas vine yo a cancelar; pero lo que sí sé, es que se reflejó en esta vida con mi padre. Hasta que lo perdoné y supe cómo fue su vida, yo no sané. Entonces a eso es a lo que me he dedicado, a tratar de enseñar a la gente de no culpar a nadie de lo que les pasa, no buscando responsables, puesto que somos 100% causantes de lo que nos pasa. Esto nos sucede porque ignoramos muchas cosas.

Debemos tener pensamientos rectos y amorosos y generalmente son negativos y muy distorsionados; podríamos haber sido justos y generosos y a veces nos convertimos  en verdaderos demonios a través de nuestra palabra, siendo muchas veces violentos, dañinos con nuestros semejantes, iracundos, lujuriosos y todo lo que nos podamos imaginar.

¿Cuáles pueden ser los resultados de todo eso? Existe una ley física, que dice que lo semejante atrae a lo semejante. Por ejemplo, si yo tengo una palabra amorosa y recta con los demás, yo no puedo recibir más que eso.  Si siembro lechugas, no puedo cosechar tomates. Entonces, si yo di espinas y dardos en algún momento de esta vida o de otra, como consecuencia no puedo recibir más que lo mismo.

¿Qué estaré manifestando entonces? Depresiones, ansiedades, enfermedades, inseguridades y muchas cosas más.  

Alida: Aquí nos has descrito muy claramente la Ley de Causa y Efecto, una de las siete leyes que rigen al universo y también a los seres humanos, y de la cual no podemos escapar. Sólo hasta que el aprendizaje se haya efectuado a través de ella, es cuando dejaremos de padecer los efectos que producen las situaciones karmáticas que traemos en nuestro plan de vida.

Y hablando de otro tema, cuéntanos: ¿Cuántos hijos has tenido?

Ingrid: Soy madre de una hija de veinte y cinco años, porque en el transcurrir de mi enfermedad tuve cuatro hijos y los otros tres murieron, como consecuencia del mismo padecimiento. Ella fue la única que lo logró, muy prematura porque me hicieron una cesárea cuando solo tenía seis meses y medio de embarazo. Cristina, que así se llama,  hoy en día también transita por este mismo camino.

Actualmente tengo cincuenta y tres años y en este tiempo, indudablemente, tengo que haber distorsionado muchas cosas en mi vida sin querer hacerlo, sin saber por qué lo hacía, pero pasó evidentemente.  ¿Por qué?  Porque me acompañó una enfermedad muy fuerte durante veinticinco años. Y ello es consecuencia de todo eso.

En mi caso  tuve que separarme para poder continuar sanando. Yo tenía que hablar, tenía que comunicar y me casé con un hombre que no me lo permitía; porque gritaba tanto, que yo mejor me callaba para no oír gritos, y de alguna manera estuve igualmente oprimida, pero porque yo lo decidí, cuando me di cuenta que tenía que cambiar para poder sanar. Lo primero que hice fue hablar con él.

Le dije: “Mira, tengo veinte y cinco años dedicada a ti, y yo escondidita detrás de ti.  Los próximos quince años los quiero dedicar a mí. misma.  Si tú quieres me acompañas, porque yo no tengo ningún problema que sea así, yo no te voy a poner detrás de mí; vamos juntos por el mismo camino.”  Pero él no lo quiso aceptar; no lo entendió de esa manera y tuvimos que separarnos.

Fue algo maravilloso, puesto que estoy haciendo lo que tenía que hacer y él también.  Somos maravillosos amigos en estos momentos, cosa que nos costó mucho trabajo cuando estábamos juntos; pero se me presentó una oportunidad para trascender ese silencio.  La decisión la tuve que tomar yo, si no hubiera tenido que estar todavía calladita.

Para poder hacer lo que estoy haciendo ahora, no podía estar acompañada por él... Yo sí sabía después que me curé, que mi vida no tenía vuelta atrás.      

Por eso es que ahora me dedico a todo esto: porque sé, con toda esta experiencia, que uno puede salir de lo que sea. Que se me haya muerto mi madre a los siete años, el abandono de mi padre a los ocho, que hubieran muerto mis tres hijos. Todo eso, podría haber hecho de mí una mujer muy amargada, muy rencorosa, con mucha rabia y muy justificada a nivel humano.  Sin embargo, no fue así.

Que lloré la muerte de mis tres hijos, claro que sí.  Que sentí la muerte de mi madre y el abandono de mi padre, por supuesto.  Pero nunca hubo un odio que pudiera causar tanto daño y como siempre leí tantas cosas que sacan al ser humano de estos problemas, entonces me fui aferrando a esta actitud.  Después que conseguí la salida, comprendí que no había vuelta atrás. Cada día estoy más dedicada a esta vida. Ya no trabajo en el centro de Villa Salud, porque la vida se compone de ciclos y este ya terminó.

Alida: Cuéntanos Ingrid. ¿Cómo es que estas viviendo en Mérida, es que acaso los Maestros te mandaron para allá?

Tú me has contado que tienes un proyecto de hacer una comunidad en un lugar muy especial de esa zona de Venezuela. ¿Es que acaso vas a ser tú uno de los instrumentos para que se lleve acabo el plan de crear un “Edén” en ese maravilloso lugar?

Ingrid: Algo mágico sucedió, tan pronto como llegué a ese lugar. Para hacerte la historia corta, hace seis años fui a Mérida con unos amigos, entre los cuales iba uno que es muy especial para mí.  Él se fue a la Mucuy y yo a los Nevados, dos lugares del mismo Estado pero distantes.  Cuando nos encontramos de nuevo en los Nevados, él me dice Ingrid, si algún día te vienes a los Andes, tiene que ser a la Mucuy Alta.  La energía que hay allí, no la hay en el resto de esa zona; hacía mucho tiempo que yo quería ir a vivir allá y me quedé con ese mensaje.

 Hace cuatro años, un gran amigo de Puerto La Cruz me dice:  “Ingrid, me voy de la ciudad, quiero internarme en las montañas. ¿A dónde tu crees que yo me debería ir?” Y yo le dije “a la Mucuy Alta.  No la conozco, pero lo que me dijo mi amigo es suficiente.”  Él se fue y no encontraba sitio donde quedarse, y el último día antes de venirse de nuevo a Puerto La Cruz, se fue a bañar al río de la Mucuy y encontró a un muchacho que le pidió que lo llevara en su carro.  Él era dueño de una cabaña que le terminó alquilando y allí vivió por dos años.

Después de ese tiempo me fui a Mérida a dictar el "Aury-Zen".  Fue a visitarme y me dijo:  “Vengo a invitarte a mi casa, para que la conozcas.” Y cuando llegué allí, me dije:  “Éste es el lugar que he buscado tanto tiempo”, ya que era mágico. Pero tuve que regresar a Puerto La Cruz, donde tenía siempre mucho trabajo.  Todos los días de cinco de la mañana a diez de la noche, puesto que Villa Salud era un lugar a donde iban de cuarenta a cincuenta personas diariamente.

Después de un año, él fue a visitarme y me dijo:  “Ingrid, la cabaña que tú conociste, la desocupé porque hubo una crecida muy grande y se fue la carretera y hay que pasar por un puentecito de palitos; mi mamá que es una señora mayor, no quiere pasar por allí. ¿Tú no quisieras alquilar esa casa?”  Inmediatamente le dije que sí.  Con aquel trabajo que yo tenía, era bueno aunque fuera para descansar. Cuando él regresó a Mérida, se llevó en nombre mío el depósito y los demás recaudos para el alquiler.

 Luego de eso me puse a pensar cómo iba a hacer y le dije a mi hija Cristina:  “¿Para qué alquilaría esa casa? Yo no me puedo mover de aquí.  Tú estas viendo el trabajo que tengo.” “Bueno, mamá: Tienes que a tomarte unos días, descansas un poquito allá  y luego te vienes. Y así lo continúas haciendo.”

A los quince días (el quince de mayo) recibí una llamada a través de Marla, donde me decía el Maestro Kardem que tenía que salir de Puerto La Cruz antes del mes de junio.

Bueno, inmediatamente puse en marcha todo el proceso de vender a Villa Salud.  Al principio pensé cerrarlo, pero cómo iba a hacerlo si había tanta gente que dependía de ese lugar; fue entonces cuando se presentaron dos amigas y me dijeron que ellas lo compraban, para continuar con esa labor. El veinte y cuatro de Junio ya estaba en Mérida, pero lo más hermoso e importante de todo esto es que fue una gran lección, la del desapego (tanto para mi como para todos los que se quedaban).

Vivía en una casa muy grande en Lecherías, tú la conociste.  Vendí todo y sólo me quedé con dos camas, dos sillas, y un sofá. Vendí todo para comprar estrictamente lo necesario, porque la cabaña donde estoy es muy chiquita. Dejé a todo el mundo, a mi modo de vida, porque ese era un centro que producía mucho dinero que se invertía de nuevo  para ayudar a la gente.

Ahora vivo en una cabaña muy humilde que conoces, muy linda pero muy sencilla.  Allí tengo pocas necesidades; he ido simplificando mi vida. Entonces, esa fue la gran lección. Ahora te vas sola, a un sitio que no conoces, acompañada de nadie; porque a pesar de que sigo trabajando con la gente, realizo además un proceso interno, de recibir muchas cosas que después tengo que salir a entregarlas. Tengo que pasar estos dos años, ya llevo un año y medio. Contactando y enriqueciéndome, entendiendo que la vida debe ser simple, a otro nivel y que esa vida externa es la manifestación de lo que tenemos dentro de nosotros.

Por otro lado, me dedico a las terapias con mis nuevos pacientes en la ciudad de Mérida.

Mi vida está dedicada a esto.  Ya mi función en este planeta no es tanto para mi; ahora estoy en un proceso bien lindo que es trabajar para otros, y por eso tengo un proyecto que no sólo lo he pensado yo, sino que hay un grupo de personas igualmente interesadas en él.

Al principio pensamos en la Gran Sabana, tanto que hay algunos que todavía piensan que sea ese el lugar; pero yo a nivel particular, siento que el momento de la Gran Sabana no ha llegado todavía; siento que es una gran instancia del camino, la última donde vamos a estar, pero sin ningún proyecto. Simplemente porque ya terminó el trabajo a nivel físico aquí, entonces simplemente vas a enriquecerte, a meditar, a un monasterio, como lo quieras llamar.  Eso ya sería la última etapa; pero todavía hay mucho que trabajar por aquí.

Apenas llegué a los Andes, me encontré con una señora, a la que yo catalogo como un ángel, porque apareció en ese momento y no la he vuelto a ver más, hablándome de un terreno que había por allí muy cerca, donde ella suponía que yo debía comprar esas tierras y apenas me estaba conociendo y le dije, “bueno yo voy a ver las tierras;  en este momento no tengo el dinero, pero si tenía el proyecto.”

Se trata de un lugar donde podamos poner en práctica diariamente todo este programa de vida. No tiene que ser un lugar donde uno se interne. Puede ser un sitio donde uno se quede a vivir definitivamente, o un lugar a donde uno vaya y venga. Donde podamos experimentar en la piel, en el cuerpo, en la mente y en las emociones, cómo se puede vivir de otra manera, como vivir en el “PARAÍSO”, aunque después vengamos a enfrentarnos con una cosa bien distinta; pero ya traemos la maleta de herramientas que nos va ayudar a sentir diferente y con la ventaja de que si te puedes quedar, te quedas.

Pero este es un proyecto bien particular, puesto que he hablado de él con mucha gente.   No es para un período de cincuenta o cien años.  Es un “Proyecto Planetario” para mil o más años, para que lo continúe quien que lo tenga que continuar, porque es para enseñar a las personas nuevos hábitos de vida, para  tener en las manos las herramientas para lograr la inmortalidad, y la erradicación definitiva de las enfermedades del planeta tierra. Esto es algo de una envergadura muy grande, pero a la vez muy sencillo.

Yo sé que todo esto no se ha dado todavía porque todo tiene su momento energético.  Sé que  tengo que hacerlo. Yo llevé el proyecto a México el año pasado y los Maestros me dijeron:  “Sí, tienes que hacerlo; pero tú te estas preparando y el lugar tiene que estar preparado por nosotros.  Todo tiene su momento, empieza a dar los pasos que tienes que dar y nosotros hacemos el trabajo que tenemos que hacer.”

 Mi parte indudablemente es, además de prepararme, consiste en buscar los recursos; porque el sitio es un Paraíso, lo que me mostró esa señora es el lugar, pero tiene un costo.  El terreno tiene diez hectáreas que cuestan ciento veinte millones de bolívares y yo en este momento no los tengo; aunque sé que cuando llegue el momento se conseguirán.

Entonces, tengo que moverme.  Hay una parte humana, material, que hay que solucionar porque en este planeta la vida se resuelve entre un equilibrio entre lo material y lo espiritual. Pero también entiendo que este proyecto es muy particular, porque realmente no estoy buscando socios ni inversionistas.  Busco gente que tenga esta misma sensibilidad, con los recursos económicos para poder poner esa fortuna en beneficio de la humanidad, no del bien particular, ya que yo no voy a ser dueña de nada.  Simplemente, mi trabajo será coordinar algo de lo que allí se haga, porque mi misión allí es mostrarle a las personas otra calidad de vida.

Repito, no voy a ser allí la propietaria, al igual que las otras personas que participen tampoco lo van a ser. Por ejemplo, la idea es que  yo viva en mi casa hasta que Dios quiera que así sea  y el día que yo no esté, será de otro; porque esa casa no la va a heredar mi hija, ya que sería llevar más de lo mismo a  un tipo de vida que es de otro plano dimensional. Los maestros no necesitan papeles ni documentos para avalar.  No necesitan códigos de comportamiento en un lugar así, porque la gente que viva allí pertenecerá a un nivel de conciencia en el que sabrán lo que tienen que hacer.

Muchos me han dicho que hay que redactar unos estatutos, porque hay que tener los mecanismos para que en caso que no funcione alguien, tener un procedimiento para poder sacarlo.  Les he dicho que ese no es mi proyecto, ni el de muchas personas que piensan de la misma manera. La idea es que yo compre el terreno y me meta a vivir allí.  Después vendrán a sumarse los que quieran vivir de esa manera, pero no me voy a poner con un parlante en las plazas de Venezuela a buscar a las personas que quieran vivir en ese lugar, porque no es la vía. Allí llegaran las personas cuando ya estén listas y así será porque por ley física atraemos lo que está en resonancia con nosotros.

El único reglamento que podría haber allí es algo que está dentro del corazón de todos nosotros, pero que tenemos que hurgar, registrar para poder encontrarlo, y es el que yo tengo que saber que debo respetar y comprender.  Sí, yo me conozco a mi misma y ese ha sido mi trabajo desde que tengo quince años. Entro dentro de mí, para saber quién soy, a qué vine aquí, a quién pertenezco, para dónde voy, qué sentido tiene esta vida.   Entonces, cuando conozco esto, es cuando sé que si bien hago las cosas cuadraditas y tú las haces redondas, no hay diferencia porque lo cuadrado y lo redondo pertenecen a lo mismo y en una comunidad se necesita que alguien piense de una forma y quien piense de otra.  Si hay ese nivel de conciencia, se puede llevar esto adelante.

Realmente no es una comuna.  Es una comunidad,  que es muy distinto, donde va a haber muchas cosas que hacer juntos, pero manteniendo cada quien su individualidad (tu casa, tus cosas) porque el ser humano necesita eso; que cada quien tenga su vida privada y perfectamente armoniosa.

 

Alida Ottengo

Ingrid Núñez

 

Habrá una casa general, comunal, para que la persona que llegue por primera vez allí sea recibida y atendida.  Igualmente habrá un comedor grande para cuando se presente algún evento comamos todos juntos.  Allí podremos conversar y participar con los invitados que quieran conocer acerca de este proyecto sin tener que hospedarlos en nuestras casas, porque también las energías de las casas particulares hay que cuidarlas mucho, no porque sean personas malas, sino porque no sabemos en qué condiciones emocionales estén y eso queda impregnado en las casas.

Entonces, va a haber un sitio para recibirlos. Huertos bellísimos, para proveer a la comunidad de alimentos y lugares especiales para la meditación.  Este proyecto también incluye la salud y la educación, para reeducar al hombre de una forma global.

Alida: Es maravilloso todo lo que me has contado de ese proyecto. Yo también he tenido en mente algo así.  Sin embargo, hasta ahora no se ha dado. Siento internamente que está llegando el momento y quisiera poder, de alguna manera, apoyarte en todo esto.

A través de esta página haremos conocer al mundo esta maravillosa idea. Y también como tú, siento que tocarán las puertas, las personas apropiadas, que se identifiquen por ley de afinidad.

Hay una entrevista que saldrá muy pronto aquí, que tiene que ver con EL PROYECTO PARAÍSO DEL EDÉN EN LA TIERRA, hecha a Francisco Arturo Mejías.  Él recibió que próximamente se conformarán nuevas comunidades en diferentes regiones del Planeta, que tendrán las características del EDÉN legendario que existió en la Tierra y fue la capital de la Atlántida hace miles de años; en donde prevalecía el amor y la unidad total con la JERARQUÍA DIVINA, que por algunas razones fue contaminada por las fuerzas de la oscuridad y de esta forma destruida muchos años después, cuando tomó el nombre de Poseidón.

Ese recuerdo perdura dentro de cada uno de los seres que vivimos allí y ahora con la entrada de la Era de Acuario, se vuelve a despertar; no solamente a nivel interno, sino que próximamente será plasmado también en los niveles físicos.

Con esto quiero cerrar la entrevista, dejando palpitante la idea en cada uno de los corazones que se sientan tocados por este ideal.

Ingrid: Gracias, Alida, por este momento que estamos viviendo juntas, donde no existe la casualidad; solo pienso que es un reencuentro de otras vidas, para poner en práctica unos mismos ideales.   

Ingrid  Núñez  teléfono celular: 016-874.07.69

 

    

  

Alida Ottengo Esoterismo / Tarot - Kabbalah

 
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Los Arcanos Mayores del Tarot, son Claves o Arquetipos que nos conectan directamente con el Inconsciente Superior, situado en las capas sutiles de la Dimensión correspondiente a "los Senderos del Etz Ha Chaim o Árbol de la Vida". Siendo este último, un Símbolo que representa el Espíritu de Dios en el Hombre y en el Universo.

Podemos comparar al Árbol de la Vida como el Átomo Divino, que se repite infinitamente formando la Gran la Malla Crística, la cual arropa como un Manto de Luz, a todo el Universo Celestial. Creación Universal de Dios Padre.

Los Senderos antes mencionado, son Canales de Comunicación, entre las 10 Sephiroth o Esferas, que se encuentran contenidas en El Árbol de la Vida, interconectándolas unas con las otras.

Las 22 Claves del Tarot, conjuntamente con las 22 Letras Sagradas Hebreas, que representan a los Elohim o Dioses Creadores del Universo, funcionan en forma Arquetípica, dentro de cada uno de los 22 Senderos del Árbol, conectándonos con las Puertas de la Supraconsciencia, donde se encuentra manifestado el Espíritu de Dios en cada Ser .

Esto se logra por medio de un Trabajo Consciente y Especializado, a través del cual alcanzaremos la Unión con "El Cristo Interno", primero en nuestros Corazones, para después poder irradiarlo a toda la Tierra. De esta forma contribuiremos con la Reconstrucción del " Edén o el Paraíso Terrenal en el Planeta".

Este "Trabajo Iniciático" consiste en el equilibrio de "Los Pares de Opuestos", o las dos Polaridades que existen desde el mismo momento que se creó el Universo; cuando el Padre se polarizó en dos Grandes Energías, para dar origen a toda su Creación. Esta Energía, Masculina y Femenina, se encuentran también dentro de todos los Seres Humanos.

El Perfecto manejo de estas dos Fuerzas, conducen a la Ascensión de la Energía por la Columna Vertebral, la cual corresponde al "Pilar Medio, en el Árbol de la vida". Esto ocurrirá en el momento en que el Hombre ya se encuentre preparado, para este proceso tan trascendental. Dándose así, el paso final para obtener "Su Iluminación".

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