ALIDA:
El profeta Enoch. Dicen
que fue un personaje que recorrió gran parte de Venezuela, a
pie. Dormía en
cualquier sitio donde le agarrara la noche, y solo pedía que le
regalaran leche y miel, como alimento.
Vestía un pantalón y una túnica blanca y usaba
sandalias. Iba de sitio en sitio, profetizando los cambios que vendrían
en el Planeta y la necesidad que tendría la humanidad alinearse
a un nuevo estado de Conciencia.
En
este momento, estoy entrevistando a Orlando Suárez, en Villa
Felicidad. Él se
encuentra aquí, asistiendo al taller de Francisco Arturo
Mejías,
llamado La Ronda de
los Elohím.
Orlando.
Me gustaría que me cuentes la versión que tú conoces
de la historia.
de
Enoch
ORLANDO:
esto sucedió, hace
aproximadamente ochenta años.
Por cierto Rómulo Gallegos, el gran escritor
costumbrista venezolano, lo menciona en uno de sus libros.
Se dice que su trayectoria la hizo desde San Cristóbal
hasta el Llano.
Este
era un personaje que llevaba una indumentaria muy parecida a la
que usa Oswaldo Moya, la
persona que tengo entendido entrevistó en esta visita a Villa
Felicidad.
Enoch
dormía debajo de los puentes, o donde lo agarrara la noche. Era un personaje muy enigmático.
La gente sentía mucha curiosidad y le preguntaban por
qué dormía bajo los puentes y que buscaba.
Él les hablaba de los acontecimientos futuros, que vendrían
en la humanidad y del cambio de manera de pensar y actuar que
tendrían que tener sus hijos.
Cuando le ofrecían algo, el solo les
pedía miel y leche. Esa
parecía ser su alimentación básica.
Cuenta la
leyenda, que
en las haciendas donde él llegaba, si pedía leche y se la
negaban, se secaban las vacas.
También cuentan de un río que nadie podía pasar,
puesto que era muy torrentoso y él lo pasó de una forma
extraordinaria. Dicen
que era un personaje que tenía gran poder espiritual.
Sería
muy interesante poder recopilar toda la información a cerca de
él. Cuando yo
conocí a Oswaldo, lo primero que pensé era que se trataba del
profeta Enoch, la misma cara de la foto que yo tuve en un altar.
Y
me vino a la mente, que si no podía ser él, por la edad que Oswaldo
tiene; probablemente podría tratarse de
su reencarnación.
Actualmente, su foto se encuentra en San Cristóbal, la tiene el
hermano Hernán Becerra. Éste
es un pionero de la Nueva Era en Latino América.
Es un anciano ya.
Hernán
hizo contacto epistolar con grandes Maestros, como el Dr. Serge de La
Ferriere, el lo conoció
personalmente.
También
tuvimos una bendición, gracias a él, ya que ayudó a traer a un lama tibetano. Kempo karthar Rimpoché.
Este es un alto dignatario del Tibet.
Es un hombre que permaneció muchísimos años en celdas de meditación,
después de la invasión de la China comunista en el Tibet.
Ellos se refugiaron en un lugar de la India y luego crearon un
monasterio en Nueva York.
Nosotros
hicimos contacto con esa orden que es la Orden Kaghupa del Tibet, cuyo
dirigente máximo es el gran yogui Milarepa del Tibet, ese es uno de los
más altos Yogui que ha existido allí.
Como te venía diciendo kempo karthar Rimpoché, estuvo en la
Zulita en el estado Mérida, en un lugar llamado El Tao, que es mío y
de mi esposa Magaly Grisolía. Esto sucedió en el año 1982.
Allí él impartió El Refugio o transmisión oral, que en
Tibetano es Lung; porque parte de la misión de los Lamas del Tibet, es
impartir El Refugio, que son tres aspectos:
El Buda, que es: El
Estado de Iluminación, a través de los seres realizados como Buda y
Bodisatwa. El Drama, que
es: Las Enseñazas, y el Shanga, que es: la Reunión
o Conclave, de los practicantes o amigos que te ayudan en el
camino.
Para
los Kaghupa, dependiendo de la escuela, existe otro aspecto, que es, El
Lama. Este es el Maestro
que te guía.
Todo
esto es una iniciación que dan los Maestros Tibetanos.
El haberlos expulsado del Tibet, significa el advenimiento de la
Nueva Era la cual mencionan los grandes Maestros.
La
verdad es que nos desviamos del tema de conversación.
ALIDA:
Eso no tiene importancia Orlando, acuérdate que no existe la
casualidad en la vida. Salió
el tema de los Maestros Tibetanos, que me parece muy interesante y también,
el de tu refugio, que más bien es un hotel campestre.
Mi esposo y yo, da la
casualidad, fuimos allí, hace dos años, cuando estuvimos de vacaciones por
Mérida. Nos los
recomendaron como un lugar de reposo y tranquilidad.
Allí apreciamos las terapias alternativas de diferentes
tipos y allí estuvimos dos días.
Me
gustaría, que tú mismo me explicaras acerca de todo esto, para que los
interesados en estos temas, puedan tener una visión más amplia de lo
que se trata.