Conectada
con flores, con pinos, con todo un ambiente bucólico y maravilloso.
Fue realmente una experiencia muy bonita. También tuve la
oportunidad de vivir en la playa, un contraste muy hermoso.
Esto me hizo muy feliz en los primeros años de mi vida.
Estudié
docencia. Trabaje con niños
muchísimo tiempo, porque yo quería cambiar al mundo...
Además yo sola. Son
esas ideas locas que se le meten a uno en la cabeza y que son la
semillita para después darte cuenta que hay todo un cambio, que no lo
debemos truncar y que nos están llamando a todos.
No eres tu sola la que cambias, es toda una Consciencia
Planetaria cambiando.
La
época como docente con los niños fue extraordinaria, una de las
experiencias más hermosas de mi vida, y continúa estando allí.
Lo único, es que llegó el momento en que el Padre decidió otra
cosa para mí y yo por obediencia y amor, y como me gustaba mucho, lo
tomé.
Todo ese
trabajo con los niños, y ahora de vez en cuando con los
docentes, me
llevó al trabajo de Las Flores, eso siempre estuvo ahí, tanto así que de alguna manera, yo me encontraba
constantemente involucrada en Talleres de contacto con la naturaleza.
Abrazada a un árbol, le inventaba a los niños que se
hicieran amigos de un árbol. Que
escucharan si podían oír o percibir a los Duendes, como ver a las Hadas,
como llamar al viento, para que viniera en tu ayuda, cuando estabas muy
cansado, para que te elevaran, quitarte los zapatos para subir una montaña,
como llegar primero, con el menor esfuerzo.
Y
eso lo practicaba con mis niños y con mis amigos.
La gente empezó a buscarme; toda la vida me buscaban, para
contarme sus problemas y durante mucho tiempo, yo no entendía por qué.
Hasta me quejaba muy irreverentemente de eso.
Y todo fue para llegar al punto de darme cuenta, que lo que yo más
amo hacer... Es servir.
Cuando
lo que tú más amas hacer es servir, se presentan todas las
circunstancias para que lo hagas, practicando lo que más te gusta
hacer. Entonces a mí me
gustaba reír, me gustaba contar cuentos, me gustaba pintar, hacer
teatro, enseñar y fui durante mucho tiempo docente.
Me
encanta la naturaleza, me encantan las diferentes clases de flores, me
encantan sus diferentes energías.
Y de repente me di cuenta que tenía la paciencia de hablarle a
las personas. De qué es lo
que está pasando, porque las Flores Universales son espectaculares.
Si tú te estás con ellas y no en contra, si las conviertes en
tus aliadas y vives en armonía con ellas, conectándote con su energía,
entonces, de esta forma siento que me mandaron todo "El trabajo de
Terapia Floral" para desarrollarlo. Y aquí en "Villa
Felicidad" lo pongo
en práctica.
Además de esto, tengo la disposición de escuchar y ayudar a
todo el que me necesite. También
ayudo en "La Camilla de los Ángeles", en "la terapia de
Cristales", con la
consulta si me necesitan, a organizar lo de los talleres.
Y se empiezan a abrir espacios bien lindos; porque se van a
invitar a los docentes de todas las escuelas, por lo menos una vez a la
semana para darles un Taller de Expresión Literaria, de juegos o de
animación.
Lo que se pretende allí es enseñarles, aun de manera más
sencilla; el uso de “Las Leyes Universales”.
Que amen lo que están haciendo, que cumplan con dar
ayuda y amor hacia su prójimo y hacia la naturaleza.
Es una labor de servicio muy bella.
Es un Programa de Educación, para los niños de la Nueva
Era,
pero preparando a los maestros, a los docentes, que son los que van a
tener a su cargo a los niños. En
resumen, yo creo que es eso.
ALIDA:
Esta hermosa idea la tiene también Cristina Finol a quien tú conoces y otra amiga mía, a quien también entrevisté, llamada
Yajaira
Tirri.
Que tiene todo un Proyecto de Educación, basado en un programa
de “Sai Baba”, llamado: “Educación
en Valores Humanos”. Como ves nada es casual.
La pondré en contacto contigo, cuando lea tu entrevista.
Bueno
Conny. ¿Y desde cuando estás
en Mérida?
CONNY:
En Mérida... pues mira, tengo muchísimos años.
Vine aquí, me establecí. Aquí
tuve a mi niña, Ella hoy en día tiene catorce añitos.
Me fui de aquí, tres años a Caracas a estudiar.
Regresé. Me fui a
vivir a Puerto la Cruz dos años y regresé
Mérida,
yo la siento como mi casa, toda Ella.
Grandota, hermosa, linda. Y
también ha sido una gran escuela y un gran aprendizaje, de muchas
maneras, de muchas formas.
ALIDA:
Todo lo que me hablas es tan hermoso, viendo la vida tan natural
y buscando la en la naturaleza, la comunicación con los elementales,
teniendo contacto con ellos, con los niños, con la alegría, con el
amor, con las Leyes Universales.
Todo
esto me hace recordar muchísimo a Conny, esa tía abuela, que lleva tu
mismo nombre, que fue un ser tan especial y que conocí en su casita, en
un anexo a la de Lilian Rojas (una gran amiga mía)
y también en una casita que ella tenía en la playa, vecina a la
nuestra. En esa época
recuerdo que yo estaba muy pequeña.
Ahora
dime. ¿Qué podrías
contarme tú, de ella?
CONNY:
De esa época es la canción de “Ranchito”.
¿Tú has escuchado esa canción?. Se la hizo precisamente a esa
casa, y dice así. “Mi
casa me la dio el río, me dio mi techo y un cañaveral. Mi sombra me da
el bohío, entre palmeras y el cocotal, mi hacienda la selva entera
y al frente está todo el mar, fortuna que solo espera mucho más
y amar.
Y
otras más, que son bellísimas también.
ALIDA:
Es realmente preciosa esta canción y tienes una voz muy linda,
Lástima que no te la puedan oír.
Bueno...Cuéntame algo más de ella.
CONNY:
Yo era muy chiquitica, estaba realmente pequeña, cuando comienza
una verdadera historia con ella. Y
tuve la dicha de disfrutarla, entre veinte y veintidós años.
Mis ratos más agradables juntas los pasamos, cantando, jugando,
echando broma.
Recuerdo que cantábamos juntas, con mi hermana y mi abuela, la
hermana de Conny, a una
cucaracha. La canción de
“La Cucarachita Martínez”
y la cucaracha se sentó a oír la canción.
También me acuerdo de su perrita que llamaba La Linda, una
Chihuahua blanca que llevaba a todos lados.
Siempre
tan optimista y riéndose mucho. Mi
papá y ella tuvieron una relación muy estrecha.
Su hermano era mi abuelo, que se llamaba Julio y su hija se llama
Julieta. La recuerdo así,
cantando mucho y siempre muy positiva.
Entonces
de Conny guardo el recuerdo intacto de su alegría
desbordante y sin limites. Ella
era eso. Recuerdo una de
las celebraciones familiares, de sus 75 años.
“Voy a cumplir tres cuartos de siglo, eso es muy importante,
decía ella”. Y ya
faltaba menos de una década para que se fuera.
Allí le cantamos, con sus primas hermanas, sus compinches y sus
amigos. Ahora he
descubierto una dimensión de una Conny, que no es mi tía, que no le
pertenece a nadie; porque es la Conny en Servicio, que cumplió su Propósito
de Vida, a través de esta enseñanza.
Y eso me parece más espectacular todavía
En
relación a lo espiritual, yo recuerdo que me puso en la mano, el
librito de “La Metafísica al alcance de todos”.
Y yo me lo leí como a los trece o catorce años.
En aquella época me pareció buenísimo, increíble...Me pareció
súper interesante.
Y
de allí inmediatamente continué leyendo muchos libros de diferentes
autores. Y buscando otras
cosas, me di cuenta hoy en día, que lo que mi tía dejó, es lo más
extraordinario y hermoso, que todos hemos podido descubrir, al menos acá.
Todo lo que está allí es una lección de vida.
Simple, maravillosa, práctica y vigente; hoy más que nunca.
Para
mí su vida, lo que conocí de ella, todo lo que logró tiene que ver
con eso. Yo retomé sus
libros, no hace tanto; porque las cosas no son casuales, y los vuelvo a
leer cada tanto tiempo. De
allí saco enseñanzas permanentemente para aplicarla a la docencia.
Y siempre allí hay un mensaje nuevo, absolutamente nuevo, para
cada persona con quien yo trabajo, que se acerque, y para mí misma;
porque yo veo que los seres humanos, que vienen pidiéndome ayuda; son
una excusa, para que yo sane permanentemente y como todos somos uno,
pues el Planeta también sana, a través de nuestra sanación
personal.