ENTREVISTA A: 

CLARA ISABEL RODRÍGUEZ

Milagros y algo más...  

Clara Isabel:  Oswaldo nos preparó con las enseñanzas sucesivas de Khan Meditación, Khan Yoga Básico, Yoga Superior, Delfos (el conocimiento de nosotros mismos), Aries (el conocimiento del amor) y Hélades (el conocimiento de Dios).

Clara Isabel Rodríguez y Alida Ottengo

Considero que tu intervención en este momento en la página, donde estás generando una serie de artículos sobre el Curso, no es nada casual.  Pienso que es importante darle forma a todos estos mensajes para formar una red de información acerca de los estudios diarios que toda persona debe tener para su crecimiento interno, y este Curso de Milagros forma parte de uno de estos caminos.

 
 
                

Entrevista a Clara Isabel Rodríguez  

Por: Alida Ottengo  

Milagros y algo más... 

Acceder a la conciencia de lo que realmente somos es nuestro trabajo, respetando el camino de cada quien.  Ocupémonos de superar los obstáculos para cumplir con aquello que elegimos hacer en esta época de cambio para el planeta.  

Clara Isabel Rodríguez, una querida amiga de mucho tiempo... Nos volvemos a encontrar en este camino de luz para trabajar juntas en esta red de comunicación y dar a conocer mucha información importante que se maneja en este camino.

Comienzo por decirte que estoy encantada de trabajar contigo.  Siento que la Gran Jerarquía nos vuelve a unir para un evento muy importante, en el que tú y yo jugamos un papel complementario. 

Alida:  Me encantaría que hicieras conocer a las personas que ven esta página ¿Quién eres, y qué te indujo a entrar en este camino?

Clara Isabel: Tu pregunta me hace recordar mi primer encuentro con la persona que me ha guiado en el camino durante muchos años.  Hablo de Oswaldo Rada, a cargo de un grupo inicialmente numeroso, que había tomado el taller de Iniciación a las Ciencias Cósmicas (ICC) con Juan Alberto Courtois a comienzos de la década pasada.  Juan Alberto nos dijo que el próximo curso era Khan Meditación, y que nuestro instructor sería Oswaldo.  En esa primera clase, la pregunta fue “¿Quién eres tú?”, algo que el ego nunca quiere contestar.  Cada uno de nosotros fue interrogado repetidamente, y fuimos respondiendo desde afuera hacia dentro.  Primero, soy una secretaria trilingüe, luego, soy esposa, soy madre, soy un ser de luz, soy una Hija de Dios.  A eso vinimos, a recordar quiénes somos.

En cuanto a qué me indujo a entrar en el camino, creo que fue una decisión que tomé antes de venir, puesto que tuve un maravilloso instructor desde que era una niña.  Era mi tío Jaime, un personaje que desentonaba con el resto de la familia, que leía libros muy extraños para la época, hacía meditación y no se ocupaba para nada de lo material.  Almorzaba con frecuencia en casa, me hablaba mucho y me prestaba libros (mamá decía que a ella la dejaran con su “fe de carbonero”, pero sí permitía que él me alimentara el espíritu.)  Paralelamente, a partir de los once años tuve una serie de sueños que me convencieron de que había un “algo más” en mi camino, y que ese “algo más” terminaría dirigiendo el curso de mi vida.  Fueron mensajes telepáticos de seres que no eran de este mundo, indicando que, llegado el momento, yo les serviría a ellos como medio de comunicación.

Alida: Tengo entendido que cuando estuviste casa de Oswaldo en un grupo que se reunía en un gimnasio en La Carlota (que fue cuando te conocí personalmente) y donde se hacía un trabajo interno, no solamente a través de terapias personales sino que también se practicaba Tai-Chi y donde se aplicaban las enseñanzas del Cuarto Camino de Gurdjieff.  ¿Qué nos puedes contar acerca de ese trabajo?

Clara Isabel:  Oswaldo nos preparó con las enseñanzas sucesivas de Khan Meditación, Khan Yoga Básico, Yoga Superior, Delfos (el conocimiento de nosotros mismos), Aries (el conocimiento del amor) y Hélades (el conocimiento de Dios). 

En un comienzo expresó su deseo de que en algún momento el grupo formara una verdadera “filiación”, es decir, que fuéramos como hermanos.  En ese momento, aquello me pareció verdaderamente utópico, por la diversidad de los elementos que lo conformábamos. 

Estuvimos en diferentes sitios.  Fueron años de trabajo muy intenso, a veces de lunes a jueves, de 8.30 a 11.30 p.m.  Luego, los fines de semana: partíamos al ocaso del sábado de Caracas hacia “Las Pléyades”, un retiro situado en un hermoso lugar, camino a Petaquire (vía a la Colonia Tovar, a hora y media de Caracas).  Permanecíamos allí hasta el domingo, ya tarde en la noche.  Allí, él nos brindó una formación que tocó todas nuestras fibras, algo por lo que le estaré agradecida siempre.  Trabajo de escuela, que implicaba entrega, silencio, auto observación, servicio; disciplina, sinceridad y sobreesfuerzo.  Lecturas que nos parecían interminables, de libros de Khrisnamurti, Gurdjieff, Ouspensky, sufismo.  Hacia las 2 a.m. se nos cerraban los ojos pero reaccionábamos de vez en cuando, y garantizo que algo nos quedaba dentro.  Ese sobreesfuerzo nos brinda hoy en día la fuerza indispensable, que surge en el momento apropiado, cada vez que se necesita.

Clara Isabel Rodríguez

 

Los encargados de la cocina eran designados por uno o dos años.  Ese trabajo implicaba la recolección del dinero, el cálculo de las cantidades apropiadas, la compra del mercado, la preparación de los alimentos (con amor), servirlos, lavar los platos.  Generalmente, escogía a dos personas que tenían algo que sanar, un trabajo personal que realizar.  A la llegada un ejército de voluntarios limpiaba la casa, después de haber reservado alguna litera o colchón disponible para dormir con su sleeping bag o su cobija.

Aparte de las lecturas, estaba el trabajo de convivencia, lo que implica el contacto persona a persona, el descubrir a través del espejo de los demás aquello que no queremos ver en nosotros.  El develamiento de todas nuestras máscaras, de todo aquello que no es real en nosotros.  De nuestra pereza, nuestros miedos, nuestra falta de confianza, del mar de dudas que nos asaltaban constantemente.  En fin, enfrentábamos todo lo que teníamos que trascender.  Como los verdaderos guías, jamás nos dijo qué hacer: simplemente iluminaba el camino para que lo pudiéramos ver por nosotros mismos.

Alida:  Sé que también han estudiado Un Curso de Milagros como un método de desarrollo interno, que lo has aplicado desde ese momento.  ¿Qué puedes compartir con nosotros en cuanto al Curso?

Clara Isabel: Un buen día, hace aproximadamente 6 años, Oswaldo dijo que comenzaríamos a estudiar Un Curso de Milagros.  Hice un viaje a Bogotá y el libro me estaba esperando.  Comenzamos a leerlo, a practicar los ejercicios, a estar observándonos constantemente.  Cuando comenzamos a hacer un trabajo interno, se nos van presentando los eventos que nos dicen (si estamos dispuestos a escuchar) si verdaderamente estamos o no estamos haciendo el trabajo. 

Descubrimos que las enseñanzas del Curso constituyen una herramienta para cambiar nuestra manera de pensar en cuanto a nosotros mismos, al mundo, a las relaciones.

Alida:  Sé que has participado conjuntamente con una persona llamada Armando Brons en la traducción de los Suplementos del mismo libro.  Quisiera, Clara Isabel, que nos hablaras un poco de todo esto.

Clara Isabel:  En un momento dado, Oswaldo me entregó un libro en inglés: los suplementos a Un Curso de Milagros, dictados por Jesús a Helen Schucman en la misma forma en la que le fue entregado el Curso.  Estos suplementos se llaman “El Canto de La Oración (Oración, Perdón, Curación)” y “Psicoterapia, Propósito, Proceso y Práctica”.  Me pidió que lo tradujera lo más pronto posible, porque lo tenía que devolver.  La hice en dos semanas, prácticamente sin dormir, cuidando al extremo cada una de las palabras para no desviarme del espíritu del texto original.

Luego, se me ocurrió ofrecer la traducción a la “Foundation for Inner Peace” en los Estados Unidos (ellos publican el Curso).  Me indicaron que Armando Brons, Presidente de la Fundación Acortando Distancias (FADIS) en Caracas, estaba a cargo de la traducción de esos suplementos, y que él se pondría en contacto conmigo.  Así fue, y desde ese instante trabajamos en equipo junto con Guy Rihoux, quien hizo el trabajo de investigación de lo concerniente a citas bíblicas.  Inicialmente fue “a control remoto” (por internet), luego mediante reuniones después de mi trabajo, y al final con dedicación a tiempo completo.  La traducción ya fue terminada y se entregó a la Fundación para que ambos libros sean publicados por ellos.

No tiene importancia alguna mi participación en ese trabajo.  De hecho, nuestros nombres no figurarán sino el de la Fundación.  Lo que importa es lo que aprendí en el proceso.

Alida: ¿Crees tú que esta información tan importante, que ayuda al hombre a su crecimiento interno y a rescatar su esencia, podría ser llevada a través de esta página web con tu trabajo personal en ella para que a manera de entregas pueda llegar a un público masivo?

Clara Isabel: Es sin duda toda una oportunidad.  FADIS imparte talleres introductorios al Curso en su local del Edificio 42 (Est. Metro de La Hoyada) en Caracas, y tiene a la disposición de los interesados tanto el libro de Un Curso de Milagros como otros que ahondan en el tema.  Allí se acerca la gente que ya tiene un interés en el Curso, o al menos, curiosidad.  Pero en la red, puede acceder a esa información todo tipo de personas, y tendrán a su alcance un elemento que les permita aproximarse al Curso.

Alida: Considero que tu intervención en este momento en la página, donde estás generando una serie de artículos sobre el Curso, no es nada casual.  Pienso que es importante darle forma a todos estos mensajes para formar una red de información acerca de los estudios diarios que toda persona debe tener para su crecimiento interno, y este Curso de Milagros forma parte de uno de estos caminos.  ¿Cuál es tu opinión acerca de todo esto?

Clara Isabel:  Tu trabajo en la sección esotérica de la página es un valioso esfuerzo de recopilación acerca de todas las vías de trabajo interno que florecen en este momento en Venezuela. 

Como dices, Un Curso de Milagros es uno de tantos caminos, que nos conducirá de regreso a casa.  Quienes lo hemos elegido, sabemos internamente que es una enseñanza de vida;  no un libro más dentro de lo que conforma el alimento a nuestro intelecto, sino algo a ser integrado para ayudarnos a recordar quiénes somos realmente; a reconocer la verdad en la verdad, la verdad detrás de lo falso y lo falso detrás de algo aparentemente verdadero.    Sabemos que no hay encuentros casuales y que estamos aquí para aprender a perdonar. Es más que suficiente para lograr nuestra meta de realización personal como seres de luz, comprometidos con el cambio del planeta. 

Alida: Clara Isabel, sé que te gusta escribir y que tienes poemas muy hermosos.  ¿Podrías compartir uno de ellos con nosotros?

Clara Isabel:  Los he tenido guardados porque el miedo a la mediocridad es algo serio.  Sin embargo, este tiene un significado profundo que vale la pena compartir con ustedes:

CON OTRO AMOR

Lo nuestro es sólo un reencuentro.

Te quiero y no sé el porqué.

Te veo y no te conozco,

Pero quisiera volver.

 

Los cuerpos son sólo cuerpos,

Y lo sabemos los dos.

Por eso es que en este encuentro

Te quiero con otro amor.

 

Lo entiendes, amigo mío?

Me miras, igual que yo?

Sumérgete en estos ojos

Porque aquí dentro estoy yo.

 

Sumérgete y no lo pienses,

Que somos uno y no dos.

Por eso es que en este encuentro

Te quiero con otro amor.

 

Que cuánto tiempo nos queda?

El tiempo es sólo ilusión.

Por eso es que en este instante

Te quiero con otro amor.  

    

  

Alida Ottengo Esoterismo / Tarot - Kabbalah

 
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Los Arcanos Mayores del Tarot, son Claves o Arquetipos que nos conectan directamente con el Inconsciente Superior, situado en las capas sutiles de la Dimensión correspondiente a "los Senderos del Etz Ha Chaim o Árbol de la Vida". Siendo este último, un Símbolo que representa el Espíritu de Dios en el Hombre y en el Universo.

Podemos comparar al Árbol de la Vida como el Átomo Divino, que se repite infinitamente formando la Gran la Malla Crística, la cual arropa como un Manto de Luz, a todo el Universo Celestial. Creación Universal de Dios Padre.

Los Senderos antes mencionado, son Canales de Comunicación, entre las 10 Sephiroth o Esferas, que se encuentran contenidas en El Árbol de la Vida, interconectándolas unas con las otras.

Las 22 Claves del Tarot, conjuntamente con las 22 Letras Sagradas Hebreas, que representan a los Elohim o Dioses Creadores del Universo, funcionan en forma Arquetípica, dentro de cada uno de los 22 Senderos del Árbol, conectándonos con las Puertas de la Supraconsciencia, donde se encuentra manifestado el Espíritu de Dios en cada Ser .

Esto se logra por medio de un Trabajo Consciente y Especializado, a través del cual alcanzaremos la Unión con "El Cristo Interno", primero en nuestros Corazones, para después poder irradiarlo a toda la Tierra. De esta forma contribuiremos con la Reconstrucción del " Edén o el Paraíso Terrenal en el Planeta".

Este "Trabajo Iniciático" consiste en el equilibrio de "Los Pares de Opuestos", o las dos Polaridades que existen desde el mismo momento que se creó el Universo; cuando el Padre se polarizó en dos Grandes Energías, para dar origen a toda su Creación. Esta Energía, Masculina y Femenina, se encuentran también dentro de todos los Seres Humanos.

El Perfecto manejo de estas dos Fuerzas, conducen a la Ascensión de la Energía por la Columna Vertebral, la cual corresponde al "Pilar Medio, en el Árbol de la vida". Esto ocurrirá en el momento en que el Hombre ya se encuentre preparado, para este proceso tan trascendental. Dándose así, el paso final para obtener "Su Iluminación".

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