Puedo
decirte que en ese mismo momento lo perdoné, sentí una compasión muy
grande y lloré muchísimo. A raíz de ese proceso, ya llevaba 3 meses
de tratamiento de medicina Cuántica, cuando mi sanación comenzó a
darse a pasos acelerados; sentía cómo se destapaban unos canales
dentro de mí. Y a los 9 meses, después de 25 años de enfermedad, me
dieron de alta.
En
ese tiempo, yo fui pidiendo mucha información e hice cursos de medicina
Cuántica, ya que siempre me ha gustado saber acerca de lo que hago.
Me
enteré de toda la información que maneja Marla, interesándome mucho
por todo esto. Y en agradecimiento por haber recibido de nuevo la vida,
ya que estaba en un proceso de deterioro tan grande, que probablemente
no habría podido estar hablando contigo en este momento. Hablé con los
médicos y les dije que yo quería montar un Centro de Medicina
Integral, donde los pacientes se sintieran muy bien y recuperaran su
salud.
Mi idea era buscar una casa con un jardín muy lindo y corredores
para que las personas se sintieran integradas a la naturaleza. Ellos
estuvieron de acuerdo y me
dijeron que me preparara, que estaban dispuestos a trabajar conmigo.
Pasé
mucho tiempo estudiando todo lo referente a la información de la Medicina Cuántica
recibida por Marla, aparte del conocimiento que ya traía y otros cursos
de Cristaloterapia impartidos por la licenciada Sally
Barbosa.
Comencé
a prepararme, y pasado ese tiempo les dije a los médicos, bueno, yo
considero que estoy lista, háganme el examen que ustedes quieran. Después
quisiera mostrarles
una casa que hay en Lecherías, que
creo cumple con las condiciones necesarias.
Así
fue que fuimos y los médicos quedaron encantados con el sitio.
Fue a raíz de todo eso, que arrancó en firme el hermoso
proyecto de Villa Salud, en donde trabajé durante largos años
intensamente, buscando el bienestar de las personas que nos visitaban, instruyéndolas y viviendo también ese programa de vida que yo les
propiciaba.
Los
resultados en Villa Salud fueron espectaculares, porque allí hubo un
90%, o más de sanación. Los pacientes que se sanaban no se querían
ir, siempre me los conseguía por los pasillos de visita. Es un centro
donde hay muchas actividades. Hay dos médicos de medicina cuántica, un
quiropráctico, se practica Tai
Chi, cristaloterapia, masajes, además de terapia de
renacimiento.
Alida:
¿Cómo eran los tratamientos del doctor John Rojas?
Ingrid:
Él es más médico del alma que otra cosa, porque esa es una de las
características del médico que trabaja con la Medicina Cuántica;
ya que ésta parte de ver al individuo como algo integral (y no
como cuerpo físico, mente y emociones separados) son lo que se maneja
dentro de este tipo de tratamiento. Para un médico de esta
especialización es muy importante saber cómo ha sido la vida del
paciente, infancia, adolescencia, cómo son las relaciones con sus
padres, jefe, con su cónyuge e hijos.
Eso para él, es más importante que si te duele una rodilla,
porque resulta que eso siempre es la consecuencia de algo que anda mal
en el ámbito de relaciones, consigo mismo o con el entorno.
Es primordial preguntarle al paciente, cómo fue el embarazo de su
madre, si fue querido, o no, si fue concebido antes del matrimonio, o es
hijo de madre soltera, etc.
Alida:
Ya que tú le das tanta importancia a todo esto, me gustaría que me
hablaras de cómo se inician las enfermedades, si se crean en el cuerpo
físico, o comienzan por los cuerpos sutiles (emocional y mental).
Ingrid:
Si, verdaderamente creo que todas las enfermedades comienzan a niveles
muy profundos, en el subconsciente, porque son eventos grabados incluso
en otras vidas y están allí en nuestras esferas mentales. Sin embargo, cuando se dan las condiciones energéticas,
aparecen a nivel del cuerpo físico.
Yo siempre cuando veo un paciente con cáncer -que son múltiples
los casos que se presentan con esa enfermedad- les digo: El cáncer
no empezó hace un año o
dos que comenzó el
dolor, este síntoma fue lo último que apareció en ti. La enfermedad
se está gestando, desde que eras un bebé. Por eso insisto en que
la persona sea muy paciente, puesto que un enfermo de tanto tiempo no se
puede curar en un mes.
De allí viene que lo que se
crea a nivel emocional, se refleja en el físico.
Somos una unidad, nosotros no somos cuerpos separados. Tenemos
siete cuerpos que están muy concatenados los unos con los otros y a su
vez formamos una unidad real con el planeta, con el universo al que
pertenecemos, con el Cosmos, con la Galaxia y por allí vete hasta el
infinito, donde está la mente creadora de Dios y el Éter activo que
hacen esa comunión; porque desde allí
venimos.
Entonces, cuando el Ser aterriza en este Planeta y empieza su
etapa humana, es allí donde comienza todo, ya que el libre albedrío
-esa ley a la cual está ceñido el ser humano- nos permite tomar por
una vertiente o por otra. Tenemos dos opciones:
el camino que escogimos, o fue de un 80% de sufrimiento y un 20%
de felicidad, o viceversa. Las dos experiencias son válidas, pero la
primera nos hizo caer en muchas enfermedades dado que nuestro
comportamiento frente a nosotros mismos y a los demás fue totalmente
distorsionado, puesto que en vez de manejar la comprensión y la
tolerancia, manejamos lo contrario. Es muy difícil que a la hora que se manifieste un dolor en
nuestro cuerpo, lo podamos relacionar con algo que nos pasó cuando estábamos
pequeños (no es el tipo de relación y de pensamiento al que se estamos
acostumbrados). A nivel psicológico eso es muy poco conocido, pero así
es. Los eventos que
sucedieron en años anteriores -una impresión que llevamos o una
apreciación de algo que ocurrió alrededor- son la causa de que se
tenga alguna enfermedad en estos momentos.
Alida:
Con respecto al caso de las enfermedades que se producen en
determinado momento de nuestra vida sin que haya habido eventos tan
importantes que sean la causa, como por ejemplo cuando una niña que no
se siente querida por su padre y por esto se auto agrede de tal manera
que se enferma fuertemente. Pienso que es una situación kármica que proviene de vidas pasadas y que
se detona en esta vida por alguna situación similar. ¿Estás de acuerdo con esto?
Ingrid:
Sí estoy de acuerdo. Nosotros, cuando venimos a esta vida, traemos una
bitácora de viaje donde está anotado todo aquello que dejamos
pendiente de la vida anterior. A mi no me gusta hablar de culpas -eso de
que yo vine a pagar deudas- porque realmente no es así. Yo vine a
concluir cosas que se quedaron sin finalizar, para terminarlas.
Pero
¿cuál es la condición? Cuando llegamos nos olvidamos de esa información.
Esa es la manera de trabajarlo. Entonces,
si venimos aquí a transmutar todo eso que siento que todos de alguna
manera lo buscamos -pero cuando llegamos, nos perdemos en el camino y
nos volvemos a meter en un marasmo, en un túnel sin salida- volvemos en
esta encarnación a repetir experiencias que ya vivimos.
Te
puedo poner un ejemplo con respecto a mi vida. Yo he vivido situaciones
de sometimiento muy fuertes y he tenido que permanecer callada
(no me debo meter, mejor lo evito, no hablo; aquella prudencia, pero con
un fuego intenso por dentro, con ganas de sacar).
Pero, ¿qué pasó? Que supe que en una vida pasada había sido
muy sometida y estuve callada sin poder hablar.
Era un cero a la izquierda, teniendo un mundo que entregar; pero
en esa época así le correspondía ser a la mujer.
En
esta vida yo lo que vine fue a comunicar, a hacer exactamente lo
contrario y lo comencé a los cuarenta y nueve años de edad.
Repetí el patrón de permanecer callada, pero con la gran
ventaja de estar en un siglo donde hay un gran hervidero de
conocimientos.
Entonces,
me fui preparando desde muy temprana edad. Toda esta biblioteca que ves
aquí, tuve la oportunidad de leerla, ya que mi tío José Manuel me
permitía estudiar lo que yo quería. Fui aprendiendo poco a poco,
calladita; pero cuando tuve que hablar, ya estaba lista. Y lo hice
porque sané esa parte emocional del miedo que me producía mi padre,
que fue el primero que me mantenía callada, ya que le tenía mucho
temor. Yo vivía aterrorizada, puesto que él era muy gritón.
Todo
esto me ayudó a aprender la paciencia, la tolerancia y templé mi
voluntad. Cuando tuve que salir a la luz pública, lo pude hacer bien,
aunque todavía conservo parte de ese querer estar en el anonimato y es
porque considero, que este conocimiento hay que manejarlo con mucha
humildad. El que no tiene
los pies bien puestos sobre la tierra, tiende a envanecerse y a creer
que posee la única verdad y no quisiera caer en eso, puesto que también
esta fue una experiencia que viví en otra vida, y no deseo volver a
caer en los mismos errores. Todo esto lo supe, no porque me hubiera
hecho alguna regresión.
Alida:
¿Qué opinas tú de las regresiones?
Ingrid:
Yo siempre he pensado que las
cosas como son, están bien, porque se encuentran dentro del Orden
Divino. Si dentro del plan estaba que nosotros no nos acordáramos de
nuestras vidas pasadas, es porque psicológicamente la mayor parte de la
humanidad todavía no está lista para soportar que alguien venga y le
diga a una persona, que dentro de su casa vive alguien que ella mató en
vidas pasadas. Si todavía no podemos manejar la vida cotidiana, mucho
menos podemos manejar este tipo de cosas.
Los
Maestros con los cuales yo trabajo, me han dicho que cuando estemos
preparados para soportar
toda la película, nos la podrán poner.
Mientras tanto es mejor no saberlo, puesto que lo que haríamos
sería adquirir más karma. Pero igual, respeto a los que hacen
regresiones, sobre todo a nivel consciente, ya que he visto a muchas
personas salir de muchos conflictos a través de ellas.
Por
eso te digo que hay casos en que es
perfecto. Sin
embargo, el terapeuta tendría que ser una persona muy objetiva y clara
en cuanto a lo que está haciendo, ya que esta es una de las tantas técnicas
de apoyo utilizadas por la humanidad en esta Nueva Era para ayudar en
los procesos de sanación.
Alida:
Al igual que tú, considero que es una herramienta muy válida para
estos momentos que vivimos. Se
están dando a conocer muchas terapias de toda índole, para ayudar al
hombre que en esta Era quiere hacer un proceso de trabajo interno y que
ya ha asimilado el aprendizaje que vino a obtener a través de sus
situaciones kármicas; puesto que este proceso deja de tener validez en
el momento en el que la persona ya ha aprendido de él.
En mi caso, he obtenido excelentes resultados con la regresión,
logrando sanar traumas de vidas anteriores que venía arrastrando en
esta existencia.
Bueno
Ingrid, toda esta charla ha sido muy valiosa, gracias por tu participación.
Te propongo continuar esta entrevista la semana que viene, puesto que
queda una parte interesantísima y quisiera que la hagas conocer a través
de esta página. Se trata del Proyecto Kardem recibido por una
persona de México, llamada Marla (María del Socorro Pérez Farfán) y
que sirve de medio para hacerlo difundir.
También
me gustaría que nos contaras acerca de esa idea maravillosa que tienes,
de crear una comunidad para vivir, en donde se manifiesten perfecto amor
y orden entre sus habitantes. Considero
que se trata de una de las creaciones del
Proyecto Edén en el estado de Mérida, aquí en Venezuela.
Ingrid:
Esta propuesta me parece maravillosa. Estoy de acuerdo en que nos reunamos próximamente para
continuar hablando de este
interesantísimo tema. Gracias
por tu invitación y espero de nuevo tu llamada.
Ingrid
Núñez: teléfono celular: 016-874.07.69